Como desde este espacio siempre nos hemos hecho eco de las políticas de innovación tecnológica y de los diversos esfuerzos de incentivación de la política científico-tecnológica, recomendamos sea leída la entrada de Madrid I+D al respecto, en referencia a los Presupuestos para 2009: I+D y presupuestos 2009.
Un servidor es de la opinión de que la única vía de producción factible y de progreso económico es aquel que hace uso de los avances tecnológicos de primer orden. Para tener una economía eficiente y un sistema de bienestar social aceptable, la única alternativa sólida es aquella basada en la sociedad del conocimiento y la innovación. Por eso, dentro de los patrones tradicionales, el cambio cíclico debería enfatizar profundas modificaciones en el sistema educativo, científico y tecnológico. En cierta manera, la Universidad debe ser ante todo un centro para el "saber y el conocimiento", no un nido de profesionales, lo cual no implica que exista una relación bilateral universidad-mercado. Hecho que se da en España en contadas ocasiones, pero que aportaría un valor añadido a la formación de los estudiantes, al desarrollo del país y orientaría en cómo ha de producirse la transferencia tecnológica desde los centros de conocimiento a las empresas.
La ciencia y la tecnología no es una materia de la que hablar en términos económicos y demagógicos. No importa cuánto presupuesto se dedique sino cómo, qué expectativas y desarrollo académico y profesional se darán a esos científicos, qué salidas profesionales, estabilidad económica e incluso reconocimiento social. La manera de evaluar si una política científica es eficiente es atender al número de patentes y contratos, impacto internacional de publicaciones.
En el Séptimo Programa Marco de la UE, periodo 2007-2013, se establecía un target de gasto público destinado a programas públicos de investigación científica y tecnológica de 53 billones de € a gastar en 7 años. El objetivo principal de la política europea es trasladar dinero público con el objetivo de alcanzar los niveles presupuestarios de las potencias mundiales, pero en mi opinión se trata de algo no efectivo. No habrá calidad científica hasta que se reformen las Universidades y se implanten nuevas metodologías educativas que busquen la madurez del alumnado.
En el año 2000, Japón la inversión en I+D era... (en función del PIB)
Japón: 3 %
USA: 2,7 %
UE-25: 1,8%
Casi una década después, Japón y USA han mantenido la inversión constante. China ha realizado un gran esfuerzo, llegando a igualar a la UE y con Universidades de reconocido prestigio internacional. La UE a 25 estableció en el Tratado de Lisboa alcanzar el techo del 2.6% en 2010.
En mi opinión, la actitud europea es una mediocridad. La ciencia es una carrera de fondo. Las grandes potencias no sólo nos llevan la delantera porque inviertan más dinero, sino porque tienen programas a largo plazo, con inversiones consolidadas a lo largo del tiempo, porque se han configurado como polos que atraen el capital intelectual con propuestas motivadoras y retos enriquecedores.
Si la UE quiere ser algo en el siglo XXI debería dejar la demagogia reinante en esta materia, reestructurar su modelo de desarrollo, invertir en conocimiento, en atraer personal profesional e intelectual que puedan aportar valor a nuestra sociedad y, sobretodo, si se quiere competir, invertir mucho más dinero que un raquítimo 2.6 %.


2 Comentarios:
Totalmente de acuerdo con lo que dices.
Felices Fiestas.
Creo que es la primera vez :) hahaha...
Felices Fiestas.
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