Oposición al pensamiento

Culturízate... Despierta...

Leer te condena a muchas cosas terribles, sobre todo a la lucidez; te acerca más a las cosas en su esencia, que a menudo es desagradable, pero también te da los mecanismos analgésicos y compensatorios para enfrentarte a ellas”.

(Pérez Reverte)

lunes, diciembre 08, 2008

Hipocresía social humana



Siempre me gustó lo simple, lo cercano, lo bello que trasciende de lo natural, sin añadiduras, sin trapisondas, adornos y demás coloridos propagandísticos. Supongo que mi desgana al ser viviente, que recibe el sutil adjetivo de humano, es sólo una reacción estimulante de incomprensión, de verdadero sofoco, producida por la ínfima porción, a veces ausente, de sensatez o coherencia propia.

A pesar de los consejos de Maquiavelo, siempre gusté de la simplicidad de actuar contra marea. Siempre opté por el camino que poseía mayor número de obstáculos, aquel que significara mayor reto. Quizás, ese tipo de alevosías den sentido a un mundo tan condescendiente como hipócrita, tan sumido en su artificiosa naturaleza, que deja vagar la vida entre bambalinas de una inconciencia confusa, cimentada en unos ideales refutados por la esencia de la propia vida, un falso humanismo impugnado por una decadencia que no es tal, pues en su origen nunca logró emerger. Aquello que no fue, no puede dejar de ser.

Qué mérito puede hallarse en la culminación de la cima del Angliru, súbase al sprint o haciéndose la goma. ¿Acaso no es cierto que todos compartirán el logro personal de alcanzarla? Hipócritas quienes osan a contemplarse divinos en el arte de lo propio y de lo ajeno, figuras endebles de poderío ególatra, sacrificio de iletrados a la deriva en una sociedad fingida, de actores esquivos a una realidad, ideales y creencias inventadas. 

Injustas en su raíz, pues amplían la desgracia que emana de la desigualdad de aquello que nos convierte en seres tan volubles como imaginarios, cualidad inversa que emana de la necesidad de grandeza, de posición social, de venerabilidad, de quienes osan a ejercer el don de la justicia y nobleza de sus propios pareceres, de un rosario de inquietudes que viven de la apariencia de la imagen y la palabra, de aquellos que de forma inconsciente son seguidores de la prostitución de sus propias almas, de su propia, simple y llana esencia.

Minutos para la medianoche, una y otra vez. Bajo un candelabro, hay quienes comparten miradas y pensamientos, quienes extienden sus pupilas a lo largo de un océano de dilatada frecuencia. Emisores de ideas y palabras, servidumbres de iconoclastas, tergiverzadores de una realidad mal modelada, iracunda en la perversidad del espíritu de los tiempos, presente y pasado, singularidades de un análisis basado en la caricaturización, engrendros de catálogo.

Un epíteto que gozará de la excelencia de los observadores del futuro, de pasarelas de ociosa parsimonia, de la virtud cíclica de una imperfección a caballo entre la esperanza y la desesperación, entre la similitud de lo desconocido y la utopía de lo ilustre.


2 Comentarios:

Guerrera de la LUZ dijo...

Hala, qué bien escribes.

Venía a visitarte y tienes tántos blogs que me ha costado decidir en cual dejarte un saludo.

Me ha gustado tu línea de pensamiento, ya vendré más.

Besos.

bitdrain dijo...

Gracias por tu comentario.

Saludos.